Paideia – Josefa Martín Luengo




Educación que se opone a: Educaciones clasistas, productivistas, competitivas, discriminativas, castrantes. Ya que propugnamos una educación INTEGRAL E IGUALITARIA.
Esta educación libertaria se basa en la ayuda mutua, para estimular y aceptar la diversidad y la creatividad de cada persona. La riqueza de diferencias individuales se opone al uniformismo de la producción en cadena, la masificación y robotización de los grupos humanos. La iniciativa
personal, y no el sometimiento a la autoridad, debe sustentar la dinámica educativa, eliminando adoctrinamientos basados en la autoridad de quien los induce.
La función de l@s educador@s será la de hacer sentir la necesidad de recuperar y enriquecer la curiosidad  hacia  el  mundo  y  hacia  las personas y sus formas de comunicación, pensamiento e intereses. La iniciativa personal y no el culto a la autoridad, debe fundamentar la interrelación cultural y educativa.
Así se terminará con la designación de cualquier papel autoritario y el sometimiento a él. El educador o la educadora será todo aquel o aquella que sienta la necesidad de recuperar o enriquecer su curiosidad hacia el mundo, conviviendo con las menos limitaciones de tiempo posible con otr@s adult@s, niñ@s y jóvenes.  Respetando  las  diversas formas de comunicación organización, desarrollando una influencia mutua y libre entre la educación infantil, juvenil y adulta. Consiguiendo con esto que no se diferencie de l@s demás de menor edad, porque
tod@s experimentan la misma curiosidad y la necesidad de satisfacerla.
La escuela libre Paideia, contra todo totalitarismo ideológico y todo confesionalismo educativo, defiende la libre expresión y la crítica constante de una pluralidad de ideas, de manera que cada persona pueda rehacer siempre su propia concepción del mundo y de la vida, y cuestionar toda cultura establecida, así, el aprendizaje permanente de las personas se convierte en un medio por el cual una sociedad autogestionaria se cuestiona y se re-crea constantemente a sí misma.

La Educación como práctica de la libertad - Paulo Freire




Educación como práctica de la libertad se publica en 1965, durante su exilio en Chile. Es la primera de las grandes obras de Paulo Freire donde desarrolla de una manera completa las ideas anteriormente propuestas en escritos menores.

La edición que he estudiado (Ed: Siglo XXI, 1974. Buenos Aires), contiene un comentario de Julio Barreiro y un poema de Thiago de Mello titulado "Canção para os fonemas da alegria". Posteriormente tiene dos pequeños capítulos de agradecimiento y aclaraciones, para pasar a cinco capítulos propiamente dichos, un apéndice y una nota final.

La obra propone que la primara acción pedagógica para la libertad y para que esta sea posible, solo es posible desde la práctica, es decir en una sociedad en las que las condiciones sociales, políticas y económicas sean favorables, es el primer libro de Freire donde se percibe de forma clara su compromiso con una pedagogía del oprimido, lanzando las bases de una filosofía de la educación que nos lleva a realizar una educación con el oprimido y no para el oprimido.


Desde esta perspectiva freire hace en los primeros capítulos un análisis de la realidad brasileña y sus orígenes, juzgando las consecuencias de esas situación, para proponer la educación como práctica necesaria para transformar la realidad y llegar a la libertad individual y colectiva, usando una explicación de su método aplicado a las experiencias que ya había realizado en su país natal y en el de exilio.

El paradigma anarquista de la educación - Silvio Gallo




1. El Paradigma Anarquista

Para entender la dimensión real de la filosofía política del anarquismo es  necesario  que  lo  comprendamos  constituido  por  una  actitud,  la  de negación de toda y de cualquier autoridad y la de afirmación de la libertad.
El propio acto de transformar esa actitud radical en un cuerpo de ideas abstractas, eternas y válidas en cualquier situación, constituiría la negación del principio básico de la libertad. Admitir el anarquismo como una doctrina política  cerrada  significa  llamar  a  sus  sepultureros  y  negar  su  principal fuerza, la afirmación de la libertad y la negación radical de la dominación y de la explotación.

Así  pues,  debemos  considerar  al  anarquismo  como  un  principio generador, como una actitud básica que puede y debe asumir las más diversas  características  particulares  de  acuerdo  con  las  condiciones sociales e históricas en las cuales se halla inmerso. El principio generador anarquista  está  formado  por  cuatro  principios  básicos  de  teoría  y  de acción:

a.  Autonomía  Individual:  El  socialismo  libertario  ve  en  el  individuo  a la  célula  fundamental  de  cualquier  grupo  o  asociación,  elemento  que no  puede  ser  invisibilizado  en  nombre  del  grupo.  La  relación  individuo- sociedad en el anarquismo es esencialmente dialéctica: el individuo, sólo existe si pertenece a un grupo social (la idea de un individuo aislado de la sociedad resulta absurda); la sociedad, por su parte, sólo existe en cuanto agrupamiento de individuos que, al constituirla, no pierden su condición de individuos autónomos, sino que la construyen. La propia idea de individuo sólo  es  posible  en  cuanto  constituyente  de  una  sociedad.  La  acción anarquista resulta esencialmente social, pero basada en cada uno de los individuos que componen la sociedad y erigida para cada uno de ellos.

b.  Autogestión  Social: Como  consecuencia  del  principio  de  libertad individual,  el  anarquismo  es  contrario  a  todo  y  a  cualquier  poder institucionalizado,  a  cualquier  autoridad  y  jerarquización  y  a  cualquier forma de asociación así constituida. Para las y los anarquistas la gestión de la sociedad debe ser directa, fruto de la propia acción de las
personas involucradas, lo que terminó conociéndose como autogestión. 
Radicalmente contrarios a la democracia representativa, donde determinado número de
representantes es elegido para actuar en nombre de la población, las y los libertarios  proponen  una  democracia  participativa  donde  cada  persona participe activamente en los destinos sociopolíticos de su comunidad.


c. Internacionalismo: La constitución de los Estados-nación constituyó una  empresa  política  ligada  al  ascenso  y  consolidación  del  capitalismo, siendo por ello expresión de un proceso de dominación y de explotación; para las y los anarquistas resulta inconcebible que una lucha sociopolítica por  la  emancipación  de  la  clase  trabajadora  y  por  la  construcción  de una  sociedad  libertaria  pueda  restringirse  a  una  o  a  algunas  de  esas unidades geopolíticas a las cuales llamamos países. De ahí la defensa de un  internacionalismo  de  la  revolución,  que  sólo  tendría  sentido  si  fuese globalizada.

d.  Acción  Directa:  La  táctica  de  lucha  anarquista  es  la  de  acción directa;  las  personas  deben  construir  la  revolución  y  llevar  adelante  el proceso  como  obra  de  ellas  mismas.  La  acción  directa  anarquista  se traduce principalmente en las actividades de propaganda y de educación destinadas a despertar en la clase  la  conciencia  de  las  contradicciones sociales a que se hallan sometidas, haciendo que el deseo y la conciencia
de  la  necesidad  de  la  revolución  surja  en  cada  persona.  Puede  decirse que la principal fuente de acción directa fue la de la propaganda a través de  periódicos,  revistas  y  literatura  en  general.  Otra  vía  importante  de propaganda fue la educación propiamente dicha.

Tomando  al  anarquismo  como  principio  generador  cimentado  en esos  cuatro  principios  básicos  se  puede  ver  un  paradigma  de  análisis sociopolítico,  con  lo  que  existiría  un  único  anarquismo  que  asumiría diferentes formas y facetas de interpretación de la realidad y de la acción de acuerdo con el momento y con las condiciones históricas en que fuese aplicado. En ese sentido trataremos aquí de la aplicación del paradigma
anarquista a la teoría de la educación.


La Escuela Moderna - Francisco Ferrer i Guardia




Francisco Juan Ramón Ferrer Guardia (Alella, 1859-Barcelona, 1909), pedagogo y profesor autodidacta republicano, agitador anarquista y editor racionalista, forja y representa un paradigma educativo único con la fundación de la «Escuela Moderna» de Barcelona en 1901, que tuvo seguidores entusiastas en España, hasta el final de la Guerra Civil, y en todo el mundo hasta bien entrados los años 60 del pasado siglo. La clausura definitiva de su escuela en 1906 no impedirá que el modelo escolar racionalista perviva en «Escuelas Modernas» como la de Valencia y las de otras ciudades y pueblos de España. Fusilado el 13 de octubre de 1909 con una acusación sin pruebas, su obra La Escuela Moderna. Póstuma explicación y alcance de la enseñanza racionalista (1912), redactada, según su autor, con «el propósito de escribir "una memoria explicativa" del significado de la Escuela Moderna», tendrá un notable y sostenido impacto en educadores radicales de todo el mundo.

Las aventuras de Nono - Jean Grave




¡Qué hermoso es el país de Autonomía! Allí se está muy bien; se trabaja, se descansa y se juega cuando se quiere; cuando uno hace lo que desea, como debiera hacerse entre los hombres, no hay dinero, ni centinelas, ni guardas rurales, ni soldados que tengan cara de garduña o de hiena; ni ricos que vivan en palacios y se paseen junto a pobres que vivan en malas habitaciones y mueran de hambre después de trabajar mucho. Argirogracia es una repetición de lo que sucede en la sociedad actual; todos los países, unos más que otros, todos imitan a Argirogracia, país fatal donde existe la explotación, donde hay quien trabaja y quien se recrea, donde unos sirven a otros y se encierran en la cárcel a los que hablan de la felicidad con que se vive en Autonomía.

El falso principio de nuestra educación - Max Stirner




Ensayo escrito a petición de Marx y publicado en el Rheinische Zeitung, casi en mitad del siglo XIX. Como señala Christian Ferrer en la presentación de la versión castellana publicada en la colección de folletos Etcétera: "La especificación de fecha no es caprichosa, pues en aquel entonces promediaba el cuarto creciente de la época de la escolarización masiva, una de las consignas fundamentales del proyecto de la ilustración. (...) Stirner percibe a la educación como nutrición del espíritu, como un modo de personalización del saber, como medio para la formación del carácter. Cuando el saber es pensando como materia prima a ser transmutada en voluntad, entendemos que la esencia del conocimiento consiste en favorecer las metamorfosis del Ser. Para Stirner, el ser humano es una crisálida perpetua."
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